• Unnie-Ko nace como una marca para quienes buscan un refugio donde el cuidado personal se transforme en un ritual accesible y significativo. La propuesta redefine el skincare como una experiencia más profunda, enfocada en el bienestar emocional y sensorial, donde cada producto va más allá de su función para convertirse en un momento de pausa, reconexión y cuidado cotidiano. La marca comunica una visión contemporánea y cercana del autocuidado, creando una conexión íntima con el usuario y posicionando el bienestar como algo presente, tangible y parte de la vida diaria.

    1. Crear un naming distintivo y memorable.

    2. Construir una identidad de marca sólida y coherente.

    3. Desarrollar un universo visual alineado al concepto y experiencia sensorial.

    4. Traducir el concepto en una ejecución clara, diferenciada y reconocible.

    5. Posicionar la marca como relevante y aspiracional en el mercado.

  • El concepto de Templo del Agua transforma el skincare en un ritual. No se trata de seguir pasos, sino de crear una pausa consciente en medio del ritmo cotidiano.

    Inspirado en la fluidez del agua, este universo propone el cuidado personal como un espacio de conexión, donde cuerpo, mente y energía se alinean. El agua actúa como símbolo de renovación constante: limpia, recorre y transforma.

    Unnie-Ko toma esta idea para construir un templo moderno y accesible — un lugar íntimo donde la tecnología y la sensibilidad se encuentran. Cada producto funciona como un portal hacia ese estado: simple, sensorial y presente.

    Más que rutina, es un ritual líquido.
    Un espacio donde la belleza fluye.

  • La identidad de Unnie-Ko se construye como un sistema visual futurista, vibrante y sensorial. El logotipo de líneas limpias y modernas integra detalles que evocan gotas de agua y equilibrio, acompañado del uso del nombre en coreano para reforzar su origen cultural. El slogan —K-Beauty, made easy.— comunica una experiencia simple y accesible.

    La paleta combina tonos profundos como azules y púrpuras con acentos neón y cálidos, generando contraste entre calma y energía.

    Las tipografías son contemporáneas, claras y con un guiño digital. Los elementos gráficos incluyen patrones creados a partir de fragmentos de letras coreanas, reinterpretados como un lenguaje visual abstracto, junto con iconografía minimalista y composiciones dinámicas.

    En conjunto, se construye una identidad coherente, moderna y altamente reconocible.

Unnie-Ko

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Alexandra McLash